Mae West fue una descarada, sexy y provocadora actriz y guionista de los años 30. La reina del doble sentido. Algunas de sus citas han pasado a ser cultura popular.

Mary Jane West nació el 17 de agosto de 1893 en Brooklyn, Nueva York, en el seno de una familia dedicada al mundo del espectáculo.
Ya de pequeña apuntaba maneras. Recibió clases de canto y baile y a los catorce años ya era una experta en el campo y se había ganado el apodo de “Baby-vamp“.

Mae West trabajó en Broadway presentando “Sex“, una obra escrita, producida y dirigida por ella misma que acabó en prisión debido a su contenido presuntamente obsceno.
Su siguiente representación teatral, “Drag“, no pudo representarse porque abordaba el tema tabú de la homosexualidad. Cuando ocurrieron todos estos escándalos Mae tenía ya 33 años.

Su debut en el cine vino provocado por su triunfo comercial en Broadway con la representación de “Diamond Lil“, obra que estrenó en 1928. Cuatro años más tarde intervino por primera vez en la película “Noche tras noche” (1932), un título dirigido por Archie L. Mayo. Lo más destacado del film eran las simpáticas apariciones de Mae (actriz secundaria en ese momento), llenas de chispa y picardía.

Tras esta película Mae West se convirtió en una comediante con un humor muy característico que le concedió el rango de estrella gracias a una adaptación de su éxito “Diamond Lil” titulada “Lady Lou” (1933), cinta con brillantes diálogos en la que aparecía su nuevo partenaire profesional, un intérprete poco conocido en aquellos momentos llamado Cary Grant. El film consiguió ser nominado al premio Oscar.

Mae se había fijado en Cary cuando éste andaba paseando por los estudios Paramount en un descanso de la grabación de “Madame Butterfly“. Se dice que la actriz se quedó mirando mientras Cary pasaba a su lado y le preguntó a uno de los jefazos de la compañía, Emanuel Cohen: “¿Quién es ese?”. “¿Ese?… Ah, Cary Grant. Está rodando Madame Butterfly”, respondió Cohen. “Por mí como si rueda Blancanieves. Si sabe hablar me lo quedo”. Así es como Cary Grant lanzó su carrera al lado de West (con la que mantuvo una duradera amistad) como protagonista principal.

Ese mismo año volvió con Grant (tristemente su última colaboración) para protagonizar “No soy ningún ángel” (1933), otro título típico de Mae West. Estaba escrito por ella misma y destacaba por sus insinuaciones y agudos diálogos.

Mae se convirtió en uno de los personajes cinematográficos más populares de todo Hollywood y en la actriz mejor pagada de la época. Títulos como “Belle of the nineties” (1934) de Leo McCarey, “Goin’ to town” (1935) de Alexander Hall, “Go west, young man” (1936) de Henry Hathaway, “Klondike Annie” (1936) de Raoul Walsh, o “Every day’s a holiday” (1937) fueron algunos de sus mejores trabajos posteriores en el decenio. Todos ellos con guión de la gran Mae, y todos ellos (o casi) con problemas con el código Hays.

Estos líos con la censura fueron aburriendo a Mae, quien poco a poco se fue alejando del celuloide para retornar al mundo de las bambalinas, en donde todo resultaba mucho más liberal. Aún así, intervino en dos películas más en los años 40, “My little chickadee” (1940), un film co-protagonizado por otro de los populares nombres de la comedia americana, W.C. Fields, y “The Heat’s on” (1943), título en el que aparecía Xavier Cugat. Estos títulos resultaron ser películas inferiores a sus primeros trabajos.

Mae se despidió del cine hasta los años 70, época en la que el código Hays en Hollywood ya no existía. Su regreso se produjo con “Myra Breckinridge” (1970), un film en el que también aparecía Raquel Welch.

Su última película, basada en una obra de la propia West, fue “Sextette” (1978), una cinta fallida co-protagonizada por Tony Curtis y por un reparto muy curioso en el que aparecían varios músicos: Ringo Starr (The Beatles), Keith Moon (The Who) y Alice Cooper.

Dos años después la única e irrepetible Mae West dejó de existir el 22 de noviembre de 1980. Tenía 87 años y había estado casada en una sólo ocasión con Frank Wallace, con quien estuvo unida desde 1911 hasta 1942.

Algunas citas de Mae West:

“Cuando soy buena soy muy buena, pero cuando soy mala soy mejor.”
“Creo en la censura, después de todo, he hecho una fortuna a su cuenta”.
“¿Tienes una pistola en tu bolsillo o es que te alegras de verme?.”
“Mae, mido 6 pies y 7 pulgadas (2 metros)”; “Vale, chico, pues olvídate de los 6 pies y hablemos de las 7 pulgadas (18 cms más o menos).”
“Nunca eres demasiado vieja para hacerte más joven.”
“¡Siempre he notado que un diamante regalado brilla mucho mejor que uno que comprado por uno mismo!.”
“He escrito mi biografía. Va sobre una chica que perdió su reputación y nunca la echó de menos.”
“Las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes.”
“El amor lo vence todo… excepto a la pobreza y al dolor de muelas”

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