Existen muchos rumores a cerca de que los piercings genitales incrementan el placer sexual…

¿Será verdad? ¿Tú que crees?

Bueno, lo primero que hay que decir es que no existen estudios ni investigaciones entorno a ello como para dictaminar si por regla general estos aumentan el placer sexual, pero podemos esclarecer algunas dudas.

¿En qué zonas concretas se colocan?

Zonas existen muchas y variadas. Aquí van alguna de ellas:

Masculinos
Dyode: se lo suelen hacer hombres circuncidados, y se caracteriza por colocar una barra a través del borde del glande.
Frenillo: se coloca una barra en esta zona, en la base del glande o también se puede colocar un anillo.
El Príncipe Alberto: este es el más clásico y el que más se hace. El piercing penetra por la entrada del pene y va desde la uretra hasta salir por el frenillo. Lo más utilizado es un aro.
Ampallang: esta vez es una barra la que atraviesa el glande horizontalmente. La altura dependerá de si se quiere atravesar la uretra o no, y es difícil de poner por los tejidos cavernosos.

Femeninos
Clítoris: este es el menos común, pues resta sensibilidad. Aun así hay mujeres que se ponen un arito o una barra que lo atreviesa.
Capuchón del clítoris: este en cambio, es el más común. Se coloca igualmente un aro o barra que atraviesa el capuchón del clítoris y que permite el roce directo sobre éste.
Labios: en este caso se pueden colocar tanto en los labios menores como en los mayores. Normalmente, se utilizan aros.

Espero que no se os haya revuelto mucho el estomago leyendo algunas de las distintas posiciones de colocar un piercing genital, pero es imprescindible saberlo para saber si estos son capaces de estimular la zona para un mayor placer y como.

Lo primero que hay que decir es que es algo estético, y el primer factor con el que se jugaría, es el factor visual. Habrá gente que le guste más y gente que le guste menos, pero todos sabemos el gran poder que tiene la vista a la hora de excitarnos. Y en este caso, puede servir de detonante para excitarse, factor totalmente psicológico.

¿Pero realmente aumenta el placer?

Como ya hemos citado en otras publicaciones, sabemos que a cada mujer le gusta un tipo de estimulación y lo que es más importante, la forma de hacerlo: velocidad, roce, ritmo, texturas, etc…

Lo que nos lleva a concluir que puede haber mujeres/hombres que si que les guste la sensación que produce este “juguetito corporal” y a otros que no, o que les resulte indiferente.

Y repetimos, no podemos concluir nada porque esto es tan subjetivo que puede haber tantas opiniones como personas, y para más inri, no se ha investigado sobre ello.

Lo que sí que se ha comprobado, es que muchísimas mujeres confiesan que las que han llevado un piercing en el clítoris en si, han perdido sensibilidad.

¿Por qué?

La hipótesis que más podría encajar es que el clítoris está llenísimo de terminaciones nerviosas (aproximádamente unas 8.000…), y cuando lo atravesamos para meter un piercing, matamos muchos de ellas.

Por otro lado, podríamos suponer que un arito colocado en el capuchón del clítoris, podría hacer contacto directo con el clítoris durante la estimulación o el coito, y el roce proporcione placer, ayudando a estimular.

De nuevo, solamente se trataría de una suposición, porque mientras puede haber mujeres que les guste, también las habrá que no les guste la sensación lo más mínimo.

Por otro lado, los piercing masculinos en la zona del glande o frenillo, más de lo mismo. Habrá hombres que les guste la sensación que producen mientras se masturban, se les practica sexo oral o durante las relaciones sexuales… y otros que no. Además de jugar a la ruleta rusa, porque puede haber mujeres/hombres que les guste la sensación que les proporciona el piercing masculino durante el coito y otras que no quieran ni verlo.

Por último, destacar que a la hora de hacerse un piercing genital, hay que recordar que se trata de una zona extremadamente sensible y requiere cuidados especiales. Informaros muy bien antes de dar el paso.

Judith Viudes

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