Crear una colección de ropa no es coger el “diseña tu moda” y girar la rueda como una loca!.

Seis meses antes o mas de dar a luz una nueva colección a los medios,  todo debe estar ya controlado, probado, testeado, supervisado, cambiado y rectificado para que todo empiece a producirse o confeccionarse.

Además de muchos quebraderos de cabeza tanto de diseño como técnicos, la creación de una colección de moda depende de tener muy bien organizado un sistema de trabajo.
Para los creativos esta parte preparatoria es la mas satisfactoria y estresante a la vez. Una mezcla que nos proporciona el subidón de adrenalina necesario para seguir creando.
La inspiración, documentación y búsqueda sin cuartel de imágenes, colores y formas es la parte mas apasionante. Una vez tenemos claro que historia queremos contar y de que manera queremos
hacerlo, es cuando empezamos a dar forma a dicha colección.

Hay muchas cosas que tener en cuenta, como por ejemplo el tipo y la cantidad de prendas necesarias para empezar a fabricarla.

Tenemos que compensar las prendas de imagen (que son aquellas de las que la gente va a hablar y de las que ya hablan por si solas, por la fuerza que transmiten tanto en la forma, estampado o provocación que producen), como de las prendas que arropan a estas anteriores que son los básicos, o prendas que por su forma o utilidad hacen que todo quede perfectamente englobado.

Una colección llena de prendas de imagen cae en el riesgo de no venderse tan bien como habíamos pensado, pues al fin y al cabo, aunque la moda tiene una parte artística de creación y de  investigación, indudablemente depende de las ventas para poder seguir aportando, creciendo, innovando y existiendo finalmente.

Una marca llena de básicos no tiene tanto riesgo si el producto es de calidad y esta bien diseñado. Pero cae en la posibilidad de estancarse si no ofrece novedad y algo mas a nivel de imagen. Esto ocurre con marcas como American Apparel que aunque vive de los básicos, y nos guste o no, tiene siempre una brutal campaña publicitaria y apuesta por innovar en materiales, colorido o  selección de prendas  hit dentro de sus colecciones. Aunque sus calidades sean de juzgado de guardia, es aquí cuando la imagen importa y mucho.

En cambio, hay otras que apuestan por calidades fabulosas que conectan con el cliente haciendole sentir diferente o especial, pues solo ellos en su piel sienten el tacto o comfort que esa marca vende. Llamémoslo lujo escondido.

Saber compensar estos dos factores de manera inteligente hace que la marca se encamine hacia el éxito.

Además, todo esto no seria posible  sin tener en cuenta una imagen corporativa atractiva, una buena repercusión en medios y las redes sociales, así como conseguir un buen agente de  comunicación, posicionamiento en showrooms, mercados de diseño, continuidad en las colecciones y sobre todo, una buena gestión económica y tener contactos hasta en el infierno…

Todos tenemos en nuestra memoria marcas o firmas que hemos visto en pasarelas ofreciéndonos colecciones muy atractivas y frescas, y que pensábamos que seguirían, y que por lo contrario se han quedado en proyectos fallidos. Esperanzas rotas.

La continuidad en este mundillo a la que todos los jóvenes creadores aspiramos, dependerá de mantenerse en el tiempo ofreciendo productos atractivos, que muestren el mundo interior de sus creadores. Ascender rápidamente y triunfar en una temporada no tiene por que significar  éxito rotundo y eterno.

Y esto en nuestra  opinión ocurre entre otras cosas por no tener los pies en la tierra creando colecciones en las que te vuelves loco liándote la manta a la cabeza, hipotecándote con los tejidos y proveedores, para hacer un muestrario que solamente se verá en una pasarela con repercusión mediática, sin tener en cuenta la infraestructura necesaria para llevar a cabo la producción y distribución de la misma. Este muestrario solamente nos habrá servido para subir nuestro ego y que nos digan que bonito y que bien lo haces. Un diseñador no solo vive del ego, sino que tiene que diseñar la colección para poder llegar al mercado.

Saber reciclarse e ir a una venta más fácil sin perder la esencia de la marca y la continuidad, con un buen soporte económico bien gestionado, e ir poco a poco, hace que podemos afrontar mejor futuros proyectos con productos mas elaborados, que nos ayuden a evolucionar como marca.

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