Ya es la segunda vez en menos de seis meses que me siento ante el ordenador para rendir mi humilde homenaje a un amigo que se nos ha ido. Este 2014 de mierda parece dispuesto a arrebatarnos a los más generosos, cariñosos e inocentes del cine español.

Conocí a Álex Angulo hace ya muchos años, compartimos piso en la calle Montera y después en Cuchilleros. Incluso participó con su arte y su enorme generosidad en uno de mis cortometrajes, “Completo Confort” de 1997 y puedo decir con orgullo que viví el primero de sus buenos momentos, aquel en el que tras participar en la ópera prima de Álex de la IglesiaAcción Mutante” (1993) empezó a ser considerado como uno de los mejores secundarios de esta élite a veces ingrata que se llama cine español. A mediados de los noventa comenzaron a ofrecerle papeles de enjundia en series de televisión de gran presupuesto (“Periodistas”, 1998) a la vez que grandes directores se fijaban en él, como Pedro Almodóvar que le dio un papel en “Carne Trémula” (1997) o Fernando Colomo que le llamó para “Los Años Bárbaros” (1998). Además de colaborar, como siempre había hecho desde “Mirindas Asesinas”, con su gran amigo Álex de la Iglesia con el que hizo la ya mencionada “Acción Mutante” “Muertos de Risa” (1999) y sobre todo el papel que le dio el espaldarazo definitivo y que le valió su primera nominación al Goya “El Día de la Bestia” (1995). Recuerdo que en aquel año vivíamos en Montera, compartiendo piso con más amigas y eran tronchantes las anécdotas que Álex nos contaba de aquella apasionante pero también dura filmación. Como cuando se tomó un descanso en el rodaje y salió del set maquillado con heridas y hematomas en la cara. El plató estaba en la calle Desengaño, que está muy próxima a Montera, y decidió tomarse un descanso en su casa para escapar un poco de la presión y lo claustrofóbico que es a veces un rodaje. A pesar de que se cubrió la cara con una capucha, muchos de los transeúntes con los que se cruzaba se apartaban a su paso pensando que se trataba de un delincuente o un loco.

Recuerdo que al año siguiente nos nominaron a los dos para los Goya; a él por ese papel protagonista de cura y a mí por mi primer corto “Hábitos”. El momento de prepararnos para la ceremonia fue emocionante, probándonos nuestras mejores galas, pensando en cómo iríamos, qué íbamos a decir si nos daban el premio… estábamos orgullosos de que en esa humilde casa de la calle Montera decorada con mobiliario de segunda mano, se rompieran todas las estadísticas y coincidieran dos nominados al Goya en el mismo año. No ganamos ninguno de los dos, pero lo bien que nos lo pasamos ya fue suficiente recompensa.

Álex era risueño, muy buena persona, lo compartía todo y siempre tenía una sonrisa y una palabra amable. Se llevaba fenomenal con mi gato Chino, a pesar de que el animal vino a vivir con nosotros de rebote, sin avisar ni pedir permiso. Los dos años que vivimos en aquel minúsculo apartamento con terraza desde la que dominábamos todas las cúpulas del Madrid de los Austrias fueron fabulosos, tranquilos y serenos.

Pero además Álex era un actor excelente, educado, disciplinado y amable, con una técnica asombrosa: recuerdo cuando rodamos “Completo Confort” cómo repetía hasta el más mínimo de sus gestos en todos los planos para que al montarlos el rácord no se perdiera. No hay tantos actores que sepan llevar su propio rácord de movimiento, creedme, y los que lo hacen facilitan enormemente la labor de montaje a la vez que demuestran un gran dominio de sí mismos y, por qué no, cierta consideración con el montador.

Por eso, porque Álex era un excelente actor, y al fin y al cabo esto es un blog de cine, quiero repasar ahora algunas de las mejores películas de su extensa filmografía para que, si no las habéis visto, lo hagáis de inmediato y si ya las conocéis las reviséis en su honor.

Álex debutó en “La Fuga de Segovia” de 1981, una película de Imanol Uribe, repleta de actores vascos de renombre como Xabier Elorriaga, Ramón Barea, Patxi Bisquert o Klara Badiola cuando todavía no les conocía nadie. Merece la pena su visionado por eso precisamente, para echar un vistazo a esas películas de finales de los setenta y  primeros ochenta tan comprometidas, esos excelentes dramas rodados con austeridad y maestría que tenían un alto componente político además del meramente “entretenedor”. A este respecto se me ocurre que haré una entrada en el futuro sobre este cine “político” que también se dio en Italia durante los años del plomo y que merece que revisemos ahora que parece que la sociedad avanza también hacia una nueva era de compromiso político y de militancia.

Os quiero recomendar también dos óperas primas que, aunque no son grandes películas, están firmadas por dos directores que luego se convirtieron en importantes cineastas de nuestro cine y sólo por eso merece la pena su visionado. Por un lado está “Tu Novia está Loca” (1988) de Enrique Urbizu donde lo mejor es una tronchante María Barranco en un papel previo a “Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios” (1988) donde ya se adivina todo ese potencial que Almodóvar supo sacar en ella. Y la otra es “Hola estás sola” (1995) la primera película de Icíar Bollaín, rodada con cierta torpeza pero donde destaca una enorme Candela Peña en una creación precisamente muy inspirada en la María Barranco de “Mujeres…” y donde Álex incorpora al tímido novio de la desvergonzada Candela, que además pronuncia el título de la película en una escena, cosa que me parece un valor añadido.

Alex Angulo - Gossier - Revista Gay LGBT El dia de la bestiaTodas las películas que rodó Álex Angulo con su tocayo y amigo Álex de la Iglesia son destacables, pero de entre todas yo me quedo con “El Día de la Bestia” (1995), la segunda del director y su obra maestra, a mi juicio, en la que están ya reunidas todas sus obsesiones que desgranaría después a lo largo de su carrera: grandes escenas multitudinarias de tiroteos callejeros, gran secuencia final en un lugar alto y emblemático de la ciudad (como hacía Hitchcock el cineasta preferido de De la Iglesia), negro sentido del humor, violencia y gran guiñol, junto a costumbrismo y naturalismo típicamente español. “El Día de la Bestia” es una gran película porque todos sus elementos funcionan como un reloj, su guión avanza sin tropiezos hasta el desenlace final en las escalofriantes torres Kio; su retrato del Madrid de mediados de los noventa es acertado y a veces cruel; los actores están perfectos, Álex compone a un cura valiente y frágil a la vez, pueblerino pero obstinado que no ceja en su empeño hasta que cumple la labor encomendada. Es además la película que inaugura la colaboración de Terele Pávez con el director, una fructífera asociación que ha dado muchos de los mejores momentos del cine español reciente.

Alex Angulo - Gossier - Revista Gay LGBT - El laberinto del faunoEl laberinto del Fauno” (2006) es en mi opinión, la mejor de las interpretaciones de Álex Angulo y fue justamente nominado a los Goya por ella, una interpretación llena de sensibilidad que emociona, que pone los pelos de punta e incluso te hace soltar unas lágrimas si no eres un refrigerador. “EL laberinto del Fauno” es una película más de “guerra civil”, ese subgénero que a tantos de nuestra generación ya nos cansa, pero esta es especial porque está rodada por un maestro, Guillermo del Toro, que ofrece su particular y mágica visión de la contienda y todos los actores están enormes, desde Álex, hasta la Verdú, pasando por el cruel villano que incorpora Sergi López.

Álex ha participado en muchas más películas y series de televisión, innumerables, y no puedo detallarlas todas, sin embargo no quiero olvidarme de la primera cosa en la que le vi hace muchos, muchos años. Para los que somos de Bilbao, mejor dicho de Euskadi, bastante antes de que se hiciera un famoso y respetado actor, a Álex lo conocíamos por participar en un magazine del centro territorial de TVE en el País Vasco. No recuerdo el título pero se trataba de un programa presentado por la veterana periodista Carmen Navarro, donde Álex interpretaba a un camarero (si no recuerdo mal) que presentaba a los personajes de las entrevistas, o metía baza para soltar gracias o chanzas para los entrevistados. Yo era un adolescente y me gustaba ver a ese hombre calvo y sonriente, con cierta pinta de Groucho Marx que, chepudo, se acercaba al set de entrevistas y metía la pata o soltaba una gracia o se metía con la presentadora que siempre soltaba una sonora carcajada.

Y así lo recuerdo, como alguien que siempre sonreía y llevaba alegría por donde pasaba. Te echaremos de menos, Álex.

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