Hubo una época, allá por los años 90, en la que las modelos molaban ( y mucho! ). No sólo podían llegar a ostentar el título de Top Model, sino que también podían llegar a convertirse en leyendas vivientes y entrar a formar parte de un pequeño Universo formado por las Diosas del Olimpo Fashion como Naomi, Claudia, Linda, Cindy o Kate.

Hubo una época en la que las Supermodelos eran igual o más importantes que Madonna, las Divas del Pop o las Estrellas de Cine. Todos hablaban de ellas, todos las conocíamos … y ellas como Dios ( o como Diosas )  estaban en todas partes. Abrían restaurantes, hacían videoclips, tenían coches con su nombre, muñecas a su imagen y semejanza … Pero ( ¡Ay, amiga! ) todo lo que sube baja …. y un buen día , nadie sabe por qué, las puertas del Olimpo de las Diosas del Fashion se cerraron de golpe para siempre.

Desde entonces, aunque parezca lo contrario, ya no es tan guay ser modelo. Y por supuesto, muy pocas pueden considerarse ni siquiera Top Models. Hoy en día no hay apenas chicas ( ¡Y mucho menos chicos! ) que puedan decir aquello de: “Yo no me levanto de la cama por menos de …. “.  Ser modelo es ya una profesión casi como cualquier otra. Las modelos tienen ciertos privilegios y una vida que puede llegar a ser mejor que la de un camarero ( que tampoco es tan difícil ) pero sólo llegan a ser conocidas unas pocas; y por lo general lo son dentro de su ambiente, para unos cuantos frikis la gente que entiende de Moda y , cómo no, en su casa a la hora de comer.

Todo eso lo explica muy bien estos días la modelo Cameron Russell en un video que se está convirtiendo en trending topic y que está levantando verdaderas ampollas en las altas esferas del fashionismo. La modelo en cuestión no es que fuera una Supermodelo conocidísima como puede serlo Kate rayas Moss. (O al menos no fuera de la Industria de la Moda). Pero la chica, tras 10 años de carrera, un caché maravilloso,  y haber protagonizado varias veces el famosísimo desfile de mujeres en bragas y con alas de Victoria Secret ( el sumun del reconocimiento social en el universo modelis ) ha decidido compartir con el Mundo su conclusión personal sobre el Fashion System. Y esta conclusión, basada en su experiencia ( de mujer en bragas y con alas ), no es otra que la de que el Fashion System es una mierda (eso sí: muy lujosa) en la que es mejor no entrar por muy mona que seas.

Hay que reconocer que Cameron tiene un par de ovarios bien puestos (e imaginamos que bastante dinerito en el bolsillo) para hacer frente a los grandes Gurús de la Moda. (Que se deben de estar cagando en todos sus muertos literalmente). Ella misma dice que la Moda es poco menos que una secta de las chungas. Un mundo en el que nada es real. Ni siquiera ella misma. Y por primera vez, para demostrarlo, Cameron enseña al Mundo lo que muy pocos habían visto antes.

Para los que no entiendan ingles y no puedan ver el video, Cameron viene a decir algo como esto: ( Ojo, no son palabras textuales… pero casi ).

“Esta soy yo con mis amigas de paseo. Echa un cuadro. Y esta soy yo esa misma tarde en un shooting y maquillada como una puerta. Divina de la Muerte… Pero, evidentemente, esta chica no soy yo. Esta chica no es real y no merece vuestra admiración más alla de la parte artística de la foto y de toda la gente profesional que trabaja en ella. Nadie tiene que querer parecerse a mí. Ni operarse para parecerse a mí. Porque esa chica de la foto soy yo, pero no es real. No hay nada que envidiarle”.

Evidentemente, Cameron (aunque con un discurso un poco manido ya que ella sí que es monísima y exitosa) dá de pleno en el clavo. Y es que las personas somos en ocasiones demasiado manipulables y no solemos ver más allá de lo que nos muestran nuestros ojos, o de lo que otros quieren que veamos con ellos. Muy poca gente mira una fotografía como una obra de Arte. (Yo, como fotógrafo, doy fé de que nuestro trabajo no se valora). En cambio, la gente sólo tiene ojos para la modelo o el modelo. Intentando ver en ellos a Dioses que no existen y a los que sí o sí tienen que llegar a parecerse si quieren ser alguien en ésta vida o pronunciar la palabra: “triunfo”.

No nos engañemos. El problema no es del Photoshop. El problema no es de los estilistas, ni de los fotógrafos. El problema está en nosotros mismos, que no sabemos ver más lejos de nuestras narices. Nos han vendido una moto y nosotros la hemos comprado. Nadie necesita ser guapo. Nadie debería sufrir por no serlo. Y en cambio, lo hacemos… Cómo cantaba Marta Sánchez : “Hay poderes en la sombra que juegan con nuestra voluntad” y  hay otros que “manejan los hilos” de casi todo lo que pensamos y de las normas que rijen esta sociedad hipócrita en la que vivimos.

Si vivieramos en una sociedad realmente libre, todos admiraríamos a “la Mujer más fea del Mundo”. Todos nos sabríamos de sobra su discurso, y no el nombre de unas chicas que no han hecho otra cosa en la vida que ser guapas y hacer de su belleza un trabajo y un medio de expresión para el Arte de otros. Ese discurso es , con diferencia, mucho mejor que el de Cameron. Y sí, el video de Lizzie también ha sido Trending Topic en la Red. Pero, desgraciadamente, Lizzie Velásquez no sale en portadas, ni en peliculas, ni ninguna niña desearía parecerse a ella. Porque ella es fea (¡FEA!) y Cameron no. Pero la verdad es que las dos molan y escuchándolas hablar nadie puede decir lo contrario.

Si aún no habéis visto el video-discurso de Lizzie Velasquez, por favor tómaros unos minutos y escucharlo atentamente porque de verdad que merece la pena. Su maravillosa personalidad brilla a través de su horrible historia; y destaca más allá de su rostro. Un rostro trasformado por una terrible enfermedad, y  al que sus compañeros de instituto bautizaron cruélmente como el de “La mujer más fea del Mundo”. Su humor, su sencillez, el modo en que afrenta su enfermedad  y su manera de contar las cosas cambian por completo los pilares de nuestra sociedad y convierten a Lizzie en una verdera Diosa del Olimpo por méritos própios. Su discurso nos hace sentirnos a todos un poco más feos por dentro y, al mismo tiempo, un poco más felices.

Dos historias, dos mujeres. dos maneras de ver la Vida y el mismo problema. Quizás incluso la misma conclusión contada de maneras diferentes.

¿Y tú? ¿Con cuál te quedas? … ¡Espero vuestros comentarios!

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