Cuando yo era pequeño, casi casi debajo de mi casa, había una tienda de chucherías. Estaba a tan sólo tres puertas de mi edificio, así que me tocaba pasar siempre por delante de ella. Lo curioso era que, a pesar de ser una tienda de chucherias, pasar en frente de su puerta siempre fué uno de los peores momentos en mi camino de vuelta a casa … Y no; no es que no me gustasen las chucherías ( ¡A qué niño no le gustan! ),  sino que la tienda y toda la acera de la tienda estaban siempre abarrotadas de chicos mayores que yo…. Y aquellos chicos, no sabía muy bien por qué, me daban miedo.

Al principio , pensé que me daban miedo por ser más pequeño que ellos, pero a medida que fuí creciendo, seguí sintiéndome igual de incómodo. Cada vez que pasaba por delante de la puerta o entraba a comprar una bolsa de pipas ( ¡de las de 15 pesetas! ), el corazón me latía deprisa y el mundo se paraba al rededor.

Por alguna extraña razón cósmica yo pensaba que ellos me mirarían y que, automáticamente, se darían cuenta de lo que yo pensaba. Me veía a mi mismo caminando entre los estantes de gominolas , sintiéndome inferior y con un pavor terrible a lo que aquellos chicos pudieran hacerme si se daban cuenta de que yo no era como ellos… Así que entraba, cogía rápidamente las cosas que quería comprar con mis 25 pesetas de paga diaria, y salía de allí lo más rápido que me era posible sin apartar la vista del suelo ni perder la compostura.

SER GAY AHORA ES GUAY … PERO SÓLO EN ALGUNAS ESCUELAS

Ese mismo miedo me acompañaba cada día al colegio, donde rápidamente quedó patente que yo era incapaz de jugar al futbol, ni relacionarme con mis compañeros si no había una chica de por medio. A pesar de ello, gracias a Dios, yo no tuve grandes problemas. De vez en cuando se reían de mí, pero no más que lo hacían de otros por diferentes motivos ( gorda, empollona, cuatro ojos, miedica, larguirucha, chivata, etc, etc.). A mí me daba mucha envidia no poder jugar con el resto de los niños al futbol y que ninguno me invitase a formar parte de su equipo. Pero ese era el precio que tenías que pagar cuando sabías que eras “mariquita”. Porque todo el mundo sabe que “en el futbol no hay gays”. Ni siquiera en el colegio.

No recuerdo la primera vez que escuche la palabra “mariquita”, pero sí que recuerdo que, aunque no sabía lo que significaba, sí que sabía que era algo malo. La verdad es que nadie llego a explicármelo nunca, así que no sé ni cómo lo aprendí … Nadie se tomó la molestia de contarme lo que era un “homosexual”, o decirme que no había nada malo en que te gustasen los chicos . Nadie me dijo nunca que había millones de gays en el mundo y que no pasaba nada con ser uno de ellos… Ningún profesor nos explicó que los hombres podían amarse entre sí, ni que muchos de los personajes famosos que estudiabamos en los libros de historia eran como yo.

ESTA SERÍA LA CLASE QUE MUCHOS NIÑOS NECESITARIAN TENER PARA PODER SER FELICES

De hecho, cuando yo era pequeño, tampoco había personajes gays en la tele; y cada vez que alguien pronunciaba la palabra “maricón” era como parte de un chiste, o iba seguida de una risa malvada… Supongo que así es como crecí con miedo, sabiendo que era diferente y que posiblemente yo era como aquellos de los que todo el mundo se reía.

Pero un día, no sé cómo ni por qué, decidí no preocuparme nunca más. Con la información que me llegaba a cuentagotas pude darme cuenta de que mi diferencia no era mala y que, en cambio , sería algo que me haría muy feliz. Que toda la tristeza y el miedo que había sentido dentro durante 19 años desaparecerían de golpe cuando me aceptase a mi mismo y contase la verdad. Que no encontraría otros como yo, hasta que no levantase la vista del suelo y dejara de aparentar ser algo que no era.

… Y así fue como, de la mejor manera posible, descubrí lo que es el Orgullo Gay.  Es decir  : sintiéndolo dentro de mi.

CONRAD Y TAYLOR SON LA PRIMERA PAREJA GAY DE EEUU EN SER ELEGIDOS REYES DEL BAILE DE FIN DE CURSO. ¿LOS TIEMPOS CAMBIAN?

Hoy en día los niños crecen con mucha más información, muchos de ellos saben lo que es un homosexual, conocen personalmente a alguno, lo ven en la calle o escuchan hablar de ello en la tele… Pero aún así, también hay muchos de ellos que siguen sintiéndose diferentes y solos; porque desgraciadamente la información no es suficiente y no llega a todos por igual.

Por eso, mientras haya niños ( y adultos ) que aún no sepan sentirse orgullosos de sí mismos y no tengan a nadie que los ayude; el Activismo, el Orgullo y la Visibilidad son tanto o más necesarios que nunca. Y hoy más que nunca no debemos olvidarnos de quiénes somos, de lo que fuímos y de lo que seremos. Porque esa es la única manera de agradecer lo que otros han hecho por nosotros, de evitar que la historia se repita y de proteger a esos niños y a todas las personas que alguna vez sintieron miedo por ser diferentes.

Licencia Creative Commons
El Orgullo Gay y los niños | JP. Santamaría por Gossier Magazine, a excepción del contenido de terceros y de que se indique lo contrario, se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Spain Licencia.